
El pasado 12 de diciembre de 2025, la comunidad odontológica se vistió de gala en Madrid para celebrar la entrega anual de premios del Consejo General de Dentistas. En un acto marcado por la emoción, nuestra compañera de ASISA Dental, la Dra. Carmen Mariscal de Gante, fue distinguida con el prestigioso galardón de »Dentista del año».
Este reconocimiento destaca su labor fundamental en las tareas de identificación de las víctimas tras la tragedia de la DANA. Y es que, aunque la odontología suele asociarse a la salud bucodental y a la estética, situaciones como esta ponen de manifiesto su vertiente más humana y vital: la odontología forense. En este escenario, la Dra. Mariscal aportó su experiencia técnica para devolver la identidad a quienes la tragedia intentó arrebatar, permitiendo a cientos de familias cerrar su duelo con la dignidad que merecen.
En ASISA Dental no solo cuidamos de tu salud diaria; también nos enorgullece contar con profesionales cuya vocación trasciende las paredes de la clínica. Hoy conversamos con ella sobre los desafíos, el rigor y la sensibilidad que conlleva una labor de tal magnitud.
1) ¿Qué supone para ti este reconocimiento a nivel personal?
Para mí ha sido un orgullo recibirlo, sobre todo porque procede de mis compañeros, lo que le da aún más valor.
Es muy emocionante porque es un reconocimiento al trabajo realizado y a una parte de nuestra profesión, que considero no se le da la importancia que requiere. Se trata de una disciplina poco conocida y olvidada, así que por ello me alegre mucho y gracias a esta distinción me está permitiendo dar visibilidad a esta parte de nuestra profesión tan poco conocida.
2) ¿Podrías explicarnos en que consiste el proceso de cotejo de fichas dentales y porque es un método tan fiable para la identificación de personas?
No hay que olvidar que los odontólogos somos unos privilegiados porque, en situaciones de caos donde el tiempo o la tragedia borran los rasgos físicos, nuestras estructuras orales permanecen. Podemos así devolver la identidad a una persona y realizar una labor humanitaria que ayuda a reducir el dolor de las familias.
El proceso consiste en realizar una exploración bucodental y facial del fallecido confeccionando así una ficha o registro odontológico que ya está protocolizada en el reglamento que regula la actuación de médicos Forense y Policía científica en Sucesos con múltiples víctimas (Real Decreto 32/ 2009) y modelos de la Interpol. Estos hallazgos tienen que ser contrastados con la información ante mortem que facilitan los familiares en las oficinas de denuncias de desaparecidos.
Sin lugar a dudas, se trata de un método infalible porque no existen dos bocas iguales; la cavidad bucal es la «caja negra» del organismo y resiste las condiciones más desfavorables. Cuando la huella dactilar o el ADN no son accesibles, la odontología es lo único que funciona. Es un método riguroso, rápido y esencial.
3) Identificar a 229 personas en una situación de emergencia nacional es un reto de dimensiones enormes. ¿Cuál fue el mayor desafío al que os enfrentasteis el equipo de odontólogos forenses durante esos días?
Al igual que ocurrió en el 11-M o en el accidente de Spanair, el gran reto sigue siendo el acceso a las historias clínicas. Por desgracia, en pleno siglo XXI, muchas veces lo que recibimos de las clínicas son presupuestos y no historias clínicas completas, lo que sesga la identificación.
En Valencia, además, la situación fue crítica porque las propias clínicas estaban afectadas por la tragedia. A esto se le sumó la rigidez de la Ley de Protección de Datos (LGPD). Es frustrante tener la identificación al alcance de la mano y no poder confirmarla por obstáculos burocráticos que, aunque no podemos obviar, dificultan enormemente nuestra labor en situaciones de emergencia.
4) Detrás de cada ficha dental hay una historia y una familia esperando respuestas. ¿Cómo se consigue separar el rigor profesional y la carga emocional?
Somos profesionales y estamos preparados para nuestro trabajo, pero es difícil en estas situaciones tan duras renunciar a los sentimientos. Es importante abstraernos para concentrarnos en el trabajo técnico y científico, no obstante, siempre dejan” huella”. La dedicación física y emocional es muy exigente. A veces ayuda apoyarse en compañeros para repartir la carga emocional en estas situaciones, y debería ser necesario recibir apoyo psicológico para no llevarse a casa todas estas vivencias, hay imágenes que se quedan grabadas para siempre.
5) Esta labor demuestra que la odontología es una pieza clave en el Servicio Público y la salud social. ¿Cómo crees que esta experiencia redefine o refuerza la vocación del dentista mas allá del gabinete clínico? ¿Crees que la gente es consciente de vuestra importancia?
Me gustaría transmitir que el proceso de identificación no comienza en la “morgue” empieza en la consulta dental, cuando nosotros con nuestro trabajo comprometido con la salud bucodental confeccionamos una historia clínica adecuada y completa con pruebas de imágenes y actualizaciones. Cualquier detalle y anotación es importante para que nosotros podamos cotejarlo y devolver una identidad y una historia en cualquier lugar del mundo.
La historia clínica es la voz del paciente cuando este ya no puede hablar.
Es importante dar visibilidad a esta parcela de nuestra profesión: la identificación humana, tan importante y desconocida, es un trabajo fundamental y necesario para mantener la dignidad humana y el consuelo de las familias.

5) ¿Hay algún aspecto de tu labor durante esos días, o alguna reflexión sobre la importancia de la odontología en la sociedad que no hayamos tocado en las preguntas anteriores?
De la experiencia de la DANA, y por los problemas para acceder a los datos por la LGPD, estamos reuniéndonos con el Consejo de dentistas con la Asesoria Juridica para intentar regular este aspecto. Es de vital importancia poder acceder a los datos »ante mortem» cumpliendo la LGPD pero facilitando este trámite a fin de no demorar nuestro trabajo, si no agilizarlo.
Otra cuestión pendiente es concienciar la escasez actualmente en España de odontólogos Forenses. No existe un programa de formación reglada, a diferencia de otras áreas de la odontología en las que existen másteres y especializaciones. Hoy en día, y dado que esta especialización no está regulada y desapareció la estomatología, el odontólogo tiene que formarse en ciencias médicas y forenses y el médico forense debería adquirir conocimientos en odontología y habilidades en clínica odontológica.Es una tarea pendiente y creo que debería intentarse por medio de universidades y de Institutos de Medicina legal y Forense así como de Organizaciones colegiales, formar a los odontólogos, a los mas jóvenes en conocimientos médicos y las técnicas forenses. No hay que olvidar que la generación de odontólogos que son médicos (estomatólogos) está cercana a la jubilación y no hay relevo generacional.
Sería interesante dar visibilidad y que los jóvenes tomaran interés en esta especialización tan vocacional y gratificante. Puedo decir de primera mano que merece mucho la pena.
